Jéssica Rosales
"Charm is deceitful and beauty is passing, but a woman who fears the Lord, she shall be praised."

"Charm is deceitful and beauty is passing, but a woman who fears the Lord, she shall be praised."
3 months ago
Hace poco, cierto joven que recuerdo con cariño me escribió. Me parece la carta más linda que alguien me ha escrito, y quiero compartirles un poco de ella:
“Tal vez sea ridículo y sin sentido, pero el motivo por el cual te escribo esto, es porque desde hace varios meses una voz dentro de mí insiste que debo escribirte esto, y es hasta ahora que me obligo a escribirlo, porque te confieso, se me hace ridículo hacerlo hasta ahora… pero bueno…
Hace un par de años justamente por estas fechas , tuve el gusto de conocerte… reconozco que tu belleza me cautivó de inmediato… pero había algo más, había algo en ti que me obligó a conocer tu alma… lo curioso fue que sentía como si realmente te conociera de muchos años atrás… Poco a poco me fui acercando a ti, aprendiendo todo lo que pudiera de ti, y siendo quien jamás había sido, ya que jamás había pretendido a una princesa de Dios, debía hacer las cosas lo mejor posible … se volvió una necesidad platicar contigo, platicábamos hasta altas horas de la noche, y el único motivo por el cual decidía dormirme, era por pensar que solo así correría el tiempo mas rápido, para poder platicar contigo de nuevo.
Mas allá de tu belleza, era tu ternura lo que más me cautivó… tenías una forma de ser tan hiperactiva, que me agradaba demasiado… sabía que la vida la vivías con tanta pasión, como jamás había conocido a alguien… Me gustaba mucho saber que eras una persona muy reservada y que tu confianza debía ganarse con algo más que un simple esfuerzo… sabías escucharme con tanta atención y me tenías tanta paciencia… como si estuviese atrapado en un río y tú me extendieras la mano para llegar a la orilla, así me sentí. Quería ser el mejor para ti, y quería demostrarle a Dios cuán agradecido estaba por ponerte en mi vida.
Empezamos a salir, era evidente que te pretendía, era evidente que toda mi atención era para ti, era evidente que me estaba enamorando de ti… Disfrutaba de todo momento a tu lado, procuraba que los lugares que visitáramos, fueran lugares que me permitieran conocerte lo más que se pudiera…y que a su vez pudieran reflejar que no importaba en dónde estuviéramos, que éramos nosotros quien le daríamos sentido a esos lugares.
Recuerdo que algunas veces te molestabas, porque de alguna manera terminaba rascando en lo más profundo de tus secretos y te sentías al descubierto… pero también recuerdo y jamás olvidaré, cuánto me hacían sentir bien tus abrazos… respirar en tu cabello era lo mejor que me podía pasar.
Debo confesarte que era demasiado difícil para mí, contener las ganas de robarte un beso… moría por hacerlo… pero era mayor mis ganas de que todo nos saliera bien…de hacer las cosas en los tiempos de Dios.
Me enamoré de ti, loca y perdidamente… eras lo que siempre soñé y había pedido a Dios…y Dios me permitió conocerte. […]”
Y pues nada, este es un pequeño fragmento de la carta… El día que conozca a alguien que me tenga en tan bello concepto como él, me caso. FIN.
